29/05/2009

Despedida y cierre

Por motivos estrictamente profesionales me veo obligado a cerrar esta bitácora, tanto por dificultades de tiempo (como prueba el reducido número de entradas) como para evitar entrar en conflicto de intereses entre lo que escriba y los de la empresa para la que trabajo.

Creo que me voy a integrar en otra bitácora colectiva, que estamos montando entre varios colegas, y que tendrá el mismo ámbito de comentarios. la actualidad económica y política (pero no carroñera como parece típico de las elecciones en nuestro país.

Si los eventuales lectores de esta bitácora quieren recibir información de la nueva bitácora pueden enviar un mensaje a andres@picoesquina.net.

Prometo contestar, y sólo una vez para no caer en el odiado "spam".

Saludos,

23/02/2009

La santa intransigencia

La verdad es que la situación económica me había sugerido muchos temas paar comentar, sobre todo aquellos que no se ven en los medios de comunicación, como el desastre de ENDESA, la terrible situación de CajaMadrid, y no me refiero a las batallas de los políticos por controlar esa institución, la debacle de CCM (arropada con dinero del FGD; ¿no caerá nadie?), y la terrible especialidad de nuestro país: el paro desmesurado en comparación con cualquier país medianamente serio, que amenaza el futuro de nuestra sociedad, mientras los privilegiados trabajadores del sector público, sean jueces, funcionarios o políticos, viven en un mundo feliz, inmunes al fantasma del paro...

Pero lo que me ha lanzado a escribir estas líneas es tanto la santa intransigencia (creo que es una frase de Escrivá, el fundador del Opus Dei, pero no tengo a mano ningún libro suyo) de mi paisano, y socio del Opus, Federico Trillo, cuando sin reparar en la viga de su ojo se ha lanzado en tromba a denunciar la paja en ojo ajeno (ésto si creo está bien citado y le gustaría al pío Diputado).

No tengo intención alguna en defender el trabajo o las correrías cinegéticas del ya ex-ministro de Justicia, Sr. Fernández Bermejo. Algunas de sus actuaciones y sobre todo actitudes producen un cierto bochorno ajeno, pero no deja de sorprenderme que el martillo del Sr. Fernández Bermejo haya sido el Sr. Trillo, demandando su dimisión y casi su muerte civil.

¡Que flaca es la memoria! Que un Señor que tiene sobre su conciencia, sea en grado de ejecutor, consentidor o amparador, el desastre de la identificación de los cadáveres de los militares del Yak, se atreva a seguir en la vida pública, como si nada hubiera sucedido me parece un insulto a las familias de los militares, que creyeron se jugaban la vida en Afganistán, cuando en realidad lo peligroso era el transporte de "Air Cazo". quese sepa nunca hubo ni reconocimento de culpa, ni propósito de la enmienda, ni siquiera la penitencia que se demanda a los demás. Ignoro si los pecados se relataron al confesor, pero eso ya se sabe que queda como auténtico secreto, y no cómo los sumarios.

Hay que tener osadía para actuar como actúa el Sr. Trillo, o quizás está convencido que los ciudadanos y los medios de comunicación no tienen su memoria de opositor (funcionario)...

Mal está el banquillo del PP cuando tiene que recurrir a un personaje con el techo no de cristal, sino agujereado, para atacar al gobierno.

A todos nos gustaría que el PP sea una oposición firme, y algo leal, pero sobre todo firme y seria, porque eso contribuiría a disminuir las tonterías inevitables que cometen los gobiernos cuando piensan que son intocables. Le sucedió a González, le sucedió a Aznar y parece que muchas de las tonterías de ZP sólo se pueden explicar por la sensación de que no importa lo que haga, que los otros son peores...

¡Vaya espectáculo!

17/12/2008

La prensa y su crisis económica y sistémica

Los periodistas y editores gustan de recordar a la sociedad que sin una prensa libre e independiente no hay verdadera libertad de expresión ni contrapeso a los poderes establecidos.

Como todas las verdades grandilocuentes, la afirmación pierde mucho cuando se acerca la lupa, no por disconformidad con la misma, sino por la casi imposibilidad de que exista una prensa libre e independiente. Valga el ejemplo del exquisito cuidado con que todos, repito, todos los medios de comunicación tratan a los poderosos anunciantes, y muy en particular a aquellos cuyo gasto en publicidad es más un gasto en influencia que una pura herramienta comercial.

¿O alguien cree que las compañías eléctricas perderían sus clientes sino gastasen tanto dinero en publicidad y propaganda?

Pero regresando al tema inicial, y admitido el apriorismo, la verdad es que la prensa atraviesa una situación difícil, más allá de al coyuntura económica: Al surgimiento del fenómeno de la prensa gratuita y de los medios online se añade el cansancio de la población (recordemos que tenemos le triste honor de publicar mucho y leer muy poco), que parece preferir otros vehículos de información, como los noticiarios televisivos, cuando no los programas basura.

Los periódicos que podríamos llamar serios se han lanzado a una carrera de banalización en pos de la difusión perdida, cuando no del más puro amarillísmo. Han abandonado los comentarios serenos que deben enriquecer un periódico o revista (casi han desaparecido los semanarios del panorama español) por los comentarios de trinchera, emulando el pésimo ejemplo de las tertulias radiofónicas o televisivas donde lo importante es hablar, sin que sea óbice el desconocimiento oceánico de la materia.

Acuciados por la caída de ingresos, no tienen pudor alguno (salvo honrosísimas excepciones) en amparar en sus páginas el lucrativo negocio de la prostitución, que comenzó a anunciarse a finales de los setenta bajo el eufemismo de “masajes”, pero que ya no necesita esconder su oferta cárnica. En algunos diarios – de lo más respetables por otra parte – supone más del 60% de los anuncios clasificados. Es un tema que une todas las sensibilidades y editoriales, igual que su particular comprensión con el despilfarro que hacen las administraciones públicas con sus capítulos de propaganda, sólo comparable a la sangría de las televisiones regionales, sostenidas a golpe de talonario público ante la pésima gestión de todas ellas y su escasa audiencia (en relación con los gastos).

Hace unos días se ha reunido en Madrid la dirección del Partido Socialista Europeo para preparar su manifiesto electoral de cara a las próximas elecciones europeas. No he podido leer ningún análisis, sea positivo o negativo, del mismo, a pesar de que todo el mundo coincide en el papel crucial que tiene el Parlamento Europeo en algunos temas (véase su actuación en las regulaciones de REACH, Comercio de emisiones de gases de efecto invernadero o, más recientemente, el revolcón dado a la pretensión de sacralizar jornadas de más de diez horas diarias).

Sugiero la lectura de un comentario de The Economist, particularmente crítico (como era de esperar) con los socialistas europeos, pero que permite analizar la posición del segundo grupo de la Cámara (por detrás del Partido Popular Europeo) en momentos particularmente interesantes:

Recomiendo su lectura, ante la ausencia, en nuestra prensa, de comentarios sobre el mismo tema, más allá del cotilleo frívolo:

Dec 11th 2008. From The Economist print edition

Charlemagne: The left's resignation note

Why the left in Europe is not benefiting from the economic crisis

06/11/2008

La verdadera preocupación por la educación

Estos días de presupuestos los ciudadanos pueden comprobar lo que de veras le preocupa la educación de nuestros hijos a los políticos. La Presidenta de la Comunidad de Madrid, siempre tan dispuesta, ha roto aguas y ha decidido recortar los presupuestos de las unievrsidades públicas de Madrid por el conocido y sutil método del tijeretazo.

La Consejera de educación de esta Comunidad en un insulto a la inteligencia de los ciudadanos (o quizás porque de verdad no entiende de números) ha tenido el descaro de “felicitarse” porque los presupuestos educativos aumentan el 1,5% (mientras que la inflación lo hace a un ritmo superior al 4%...).

Es muy posible que las Universidades públicas hayan cometido abusos en la utilización de los fondos públicos: la inflación de carreras sin demanda real, la proliferación de actividades para-universitarias o, sin ir más lejos, las estúpidas campañas publicitarias para captar alumnado pueden ser un buen ejemplo de ello, pero la solución no puede ser la tijera sin cerebro, que es a lo que nos tiene acostumbrados la Comunidad de Madrid, salvo en su afición a traspasar negocio a sus allegados.


Uno habría esperado un aquelarre por parte de la oposición, pero como las necesidades políticas de Zapatero mandan, el PSOE de Madrid va a hacer el papelón de no oponerse a los presupuestos de la Comunidad de Madrid, ni siquiera testimonialmente, como prueba de que sus intereses educativos están por encima de cualquier consideración partidaria [sic].


La Comunidad Valenciana, en su empeño en parecerse a la Italia de Berlusconi nos depara muchas tardes de gloria. No sólo la idiotez de la asignatura dada en inglés, o la defensa saguntina del Sr. Fabra, sino que también ha entrado en las rebajas universitarias, convencido su presidente que lo que de veras genera innovación, riqueza y bienestar para las generaciones futuras es la subvención al circo de la Fórmula 1 y no la inversión en educación.


Me gustaría saber, por pura curiosidad, si las partidas de agitación y propaganda, o las cuantiosísimas transferencias a las televisiones autonómicas que nadie ve también van a disminuir, sólo para comprobar la importancia relativa de los asuntos, por aquello de que gobernar es elegir.

Los discursos de la noche presidencial

La verdad es que escuchando los discursos de ambos candidatos norteamericanos en la noche electoral entra una envidia más que sana sobre todo si los comparamos con la ramplonería de los discursos de nuestras elecciones recientes.

El senador McCain, que no es un orador destacado, hizo a pesar suyo el mejor discurso de su vida, defendiendo la victoria de su contrincante y poniéndose a su disposición, sin recurrir a las habituales trampas dialécticas de “hemos aumentado el número de votos, etc.” Cualquier parecido con el patético Rajoy de marzo sería cruel.

Como cruel sería la comparación entre el discurso de Obama y el de Zapatero. El primero ha merecido su reproducción en todos los medios, para comprobar la fortaleza del mensaje, repleto de casi todos los tópicos que encandilan a la sociedad norteamericana, consiguiendo traspasar los límites del parque de Chicago donde se pronunció y dando la vuelta al mundo. ¿Alguien recuerda el discurso de Zapatero? Ya sabemos que Obama es un orador excelente y nuestro primer ministro no, pero ¿tanto costaba hacerlo un poco mejor?


Ahora nos toca confiar en que la gobernanza de EE.UU. no nos perjudique más de lo que ha hecho estos últimos años, en todos los sentidos. Confiando en el poder de los símbolos, esperaremos a conocer los nombres clave de la nueva Administración norteamericana.

Regreso a la bitácora

La verdad es que desde la vuelta de vacaciones he tenido más de una decena de motivos para escribir aquí, pero una cierta melancolía, a la vez que su inseparable pereza, me han mantenido fuera de juego. Espero poder recuperar parte del tiempo y los comentarios perdidos, y agradezco la generosidad de los comentarios, tan escasos como apreciados.

21/07/2008

¿Un socialismo nacional?

He retomado esta frase, con su punto provocador, de un artículo que firmó en su día Gregorio Peces-Barba sobre la llamada federación de partidos socialistas “nacionales” de la que era un destacado puntal el PSC, antes de integrarse en el PSOE y de tomar por asalto la Federación catalana del PSOE, que carecía de connotaciones nacionales o nacionalistas.

Para los padres fundadores del socialismo, la noción misma de patria era incompatible tanto con el avance de la clase trabajadora como con el internacionalismo que el movimiento obrero impulsaba. La oposición a las guerras coloniales, e incluso a la primera guerra mundial fueron una constante entre los pensadores socialistas.

También es un hecho contrastado que el más feroz nacionalismo fructifica en los confines de la patria, bien porque es consciente de las amenazas a las esencias (dicho sea con toda la ironía del mundo), bien porque necesita reivindicar sus hechos diferenciales ante terceros próximos.

Este pasado fin de semana hemos podido asistir al resurgimiento de un socialismo nacional, en el que la confusión entre individuos y patria se ha hecho patente con un fervor que ya habría querido cualquiera de los anteriores presidentes de la Generalitat.

Uno esperaría de los dirigentes del PSC que estuvieran a favor de los débiles, cualquiera que sea su cuna o lugar de residencia, y sin embargo se encuentra con un discurso que en poco o muy poco se diferencia del de CiU con continuas menciones a la patria, a los derechos de las hectáreas (¿Cuándo se ha visto que las superficies y no las personas sean titulares de derechos?), mezclado con una eficaz técnica negociadora del salchichón que busca loncha tras loncha hasta no se sabe qué.

Como dice un buen amigo, la verdad es independiente de quién la diga, Agamenón y su porquero. La actitud política de la Sra. Díez me produce el más insignificante de mis desprecios, pero no deja de tener mucha razón cuando señala (con las intenciones que se quiera) los peligros de la escalada nacionalista. Felizmente no me siento nacionalista español, por lo que el insulto típico de la apisonadora nacionalista no me hace el menor efecto.

Se me dirá que estas son cosas que sólo preocupan a los de Madrid (yo soy de Cartagena, que conste), que la realidad política no puede ocultar que la ciudadanía es más sensata (¡faltaría más!) y que no se preocupa de estas cosas. Todo eso es verdad, pero mientras tanto, como los vecinos desleales, ellos mueven cada noche las lindes y nos podemos encontrar, a la vuelta de menos años de los que parece con una situación muy parecida a la de Bélgica (desde donde escribo estas líneas) en la que los políticos flamencos, que gestionan hoy una región mucho más rica que la vecina Valonia, lo único que pretenden, además de lo consabido del poder, es “poner límites a la solidaridad inter-territorial (¿suena de algo?).

Mientras tanto, el gobierno, como con la situación económica, se empeña en no ver la realidad, aunque en este caso sea por un puro cálculo electoral…

¿Dónde está González?