Si las sociedades tienen los políticos que se merecen, los ciudadanos de Madrid hemos debido cometer alguna falta gravísima para tener que padecer lo que nos ha tocado.
No voy a dedicar más tiempo a relatar los desmanes de la Ministra de Cultura más descaradamente inculta que hemos tenido en nuestro país (lo de Sara Mago es difícilmente superable). Esta vez me gustaría glosar dos perlas, una del PP y otra del gobierno, en realidad de su Delegada en nuestra Comunidad.
El Consejero de Sanidad tiene muchas virtudes, no siendo la menor de ellas su parentesco con ese señor con permanentes gafas de sol que acumula procesos judiciales (inacabados, eso sí) en Castellón. Y hoy nos ha deleitado con unas declaraciones dignas de barra de bar de casino de provincias:
“¿Cómo se creen ustedes que la sanidad pública madrileña puede permitirse tener a algunos de sus mejores especialistas y de sus mejores cirujanos, tratando a los pacientes que acuden a los hospitales públicos, sino fuera porque esos mismos médicos dedican parte de su tiempo a la sanidad privada, donde son mucho mejor retribuidos?”
(La cita es literal de la prensa del 11 de junio)
(La cita es literal de la prensa del 11 de junio)
El Consejero Güemes carece de la menor experiencia empresarial o administrativa, si se exceptúan los puestos políticos de libre designación de los que ha disfrutado desde su más tierna juventud. Si hubiera tenido alguna experiencia, habría sentido el rubor ajeno en los rostros de los directivos de empresas privadas sanitarias a los que se dirigía. ¿Se imagina el Consejero o sus padrinos políticos que un directivo de una empresa real española dijese algo semejante? Su carrera tendría un final rápido y no muy agradable en la empresa; cuando los empresarios reales se esfuerzan por mantener a los mejores profesionales al tiempo que evitan que se vayan a sus competidores.
Aunque a él le cueste comprenderlo, el dinero no lo es todo en la vida, pero como es improbable que lea estas líneas sólo quiero señalar su mezquindad hacía los profesionales de la sanidad pública y su auto-reconocimiento de incompetencia flagrante, cualquiera que sea su parentesco, directo o matrimonial.
Siempre nos quedarían las bancadas de enfrente, pero esta vez quiero dedicar un somero comentario a la Delegada del Gobierno, según parece en nuestra Comunidad aunque, a la luz de sus declaraciones, bien pudiera ser la delegada en Katmandú:
“La verdad es que hay tráfico lento, no carreteras cortadas”
No hay mejor resumen de la política orwelliana en que hemos caído: se niega la realidad, se repite la mentira, y si el ciudadano se ha encontrado atrapado en su intento de acceder a Madrid, se despacha el asunto con “son cosas del tráfico”.
La verdad es que si la Sra. Mestre desapareciera de su puesto, nadie la echaría en falta, salvo quizás los cazadores de titulares. No hay cosa que mejor defina la inanidad de una responsable política y administrativa. ¿Qué dirá el Ministro responsable, Sr. Rubalcaba?


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada